Su contador le entrega estados financieros. ¿Le entrega decisiones?
La mayoría de las empresas que llegan al despacho recibe su información contable puntualmente. El problema no es la puntualidad: es que el paquete que reciben no está diseñado para tomar decisiones.
El estado financiero responde al pasado
Un balance y un estado de resultados describen lo que ya ocurrió, en el formato que exige la normatividad. Es información necesaria y auditable, pero no está organizada según las preguntas que la dirección se hace cada mes.
Las preguntas que sí importan
- ¿Qué línea de negocio está financiando a las demás?
- ¿Cuánto efectivo tengo comprometido en los próximos noventa días?
- ¿Qué clientes concentran el riesgo de cobranza?
- ¿Qué margen queda después de los costos que no aparecen en el costo de ventas?
- ¿Qué obligación fiscal viene y con qué recursos se va a cubrir?
Ninguna de estas preguntas se responde leyendo un balance. Todas se responden con la misma información contable, reorganizada.
Qué debería llegarle cada mes
Un informe ejecutivo de dos o tres páginas: los indicadores de la operación, las variaciones relevantes contra el mes anterior con su explicación, el calendario de obligaciones del periodo siguiente y los puntos que requieren una decisión de la dirección.
Si el informe mensual no cambia ninguna decisión, es un archivo, no un informe.
El requisito previo
Nada de esto funciona sobre una contabilidad que se cierra con dos meses de retraso. La condición para tener información útil es tener información oportuna — y esa es una decisión de proceso, no de software.
Este contenido es de carácter informativo y no constituye asesoría profesional sobre un caso particular. Para revisar la situación específica de su empresa, agende una consultoría con el despacho.