Cinco señales de que su empresa necesita regularización fiscal antes del cierre del año.
En el último trimestre del año llegan al despacho más empresas que en cualquier otro periodo. No es casualidad: es cuando los pendientes fiscales dejan de poder posponerse. Estas son las cinco señales que, en nuestra experiencia, indican que la regularización ya no puede esperar al siguiente ejercicio.
1. El buzón tributario dejó de revisarse
Las notificaciones del SAT se tienen por hechas al tercer día hábil posterior al depósito en el buzón, se abran o no. Cuando nadie en la empresa tiene asignada la revisión del buzón como una tarea con responsable y frecuencia, los plazos para responder empiezan a correr sin que nadie lo sepa.
La consecuencia habitual no es la multa inicial, sino la pérdida del plazo para aclarar. Un requerimiento que podía resolverse con documentación en quince días se convierte en un crédito fiscal determinado.
2. Hay diferencias entre lo declarado y lo timbrado
El SAT cruza automáticamente los CFDI emitidos y recibidos contra lo declarado. Si su contabilidad se lleva por un lado y la facturación por otro, esas diferencias existen aunque nadie las haya detectado todavía.
- Ingresos timbrados que no aparecen en la declaración del periodo
- Deducciones registradas sin CFDI que las respalde
- Complementos de pago no emitidos en operaciones a crédito
- Cancelaciones de facturas sin la aceptación del receptor
3. La empresa opera con un proveedor en la lista del 69-B
Recibir comprobantes de un contribuyente publicado en el listado definitivo del artículo 69-B obliga a acreditar la materialidad de la operación o a corregir la situación fiscal dentro del plazo legal. Muchas empresas descubren el problema cuando ya recibieron la carta invitación.
Revisar la lista contra el padrón de proveedores es un ejercicio de una tarde. Corregir dos ejercicios de deducciones improcedentes no lo es.
4. Existen adeudos que se están "pagando en abonos" sin convenio
Un adeudo reconocido pero no formalizado sigue generando actualización y recargos. Cuando existe la posibilidad de un convenio de pago en parcialidades, formalizarlo detiene el crecimiento del saldo y evita medidas de cobro coactivo.
El costo de regularizar casi nunca es el problema. El problema es el costo de haber esperado un ejercicio más.
5. Nadie puede responder qué obligaciones tiene la empresa este mes
Es la señal más simple y la más reveladora. Si al preguntar por el calendario de obligaciones del mes la respuesta tarda o depende de una sola persona, la empresa no tiene un proceso: tiene una costumbre.
Qué hacer con esto
Ninguna de las cinco señales es irreversible, y todas se atienden mejor antes del cierre del ejercicio que después. Un diagnóstico ordenado permite priorizar: qué se corrige ahora porque tiene plazo legal, qué se corrige en el cierre y qué puede planearse para el siguiente ejercicio.
Este contenido es de carácter informativo y no constituye asesoría profesional sobre un caso particular. Para revisar la situación específica de su empresa, agende una consultoría con el despacho.