El peor momento para elegir vocero es cuando ya hay crisis.
Cuando ocurre un incidente —un accidente laboral, una revisión de la autoridad, un conflicto con un cliente relevante— la empresa empieza a comunicar en ese momento, quiera o no. El silencio también es un mensaje.
Lo que hay que decidir antes
- Quién habla por la empresa y quién no habla bajo ninguna circunstancia
- Qué canal se usa primero: colaboradores, clientes, medios o autoridad
- Qué se puede confirmar y qué queda pendiente de verificación
- Quién autoriza cada mensaje y en cuánto tiempo
El entrenamiento no es de oratoria
Entrenar a un vocero consiste en practicar las preguntas incómodas antes de que las haga un periodista: qué se responde, qué se acota y cómo se vuelve al mensaje sin sonar evasivo. Es un ejercicio técnico, no un curso de presencia escénica.
La comunicación interna va primero
Los colaboradores se enteran de todo, y si no lo hacen por la empresa lo hacen por fuera. En la práctica, la primera versión que circula internamente es la que termina llegando a los medios.
Una crisis mal comunicada dura más que el hecho que la originó.
Este contenido es de carácter informativo y no constituye asesoría profesional sobre un caso particular. Para revisar la situación específica de su empresa, agende una consultoría con el despacho.